“Chema Madoz. – El espacio compositivo”
En esta entrada continuaré hablando sobre la sintaxis de la imagen de Madoz, concretamente del espacio compositivo. Esto lo haré con el análisis de tres de sus fotografías.
Antes de nada definir qué es el espacio compositivo, del que hablo en la entrada P7. Es la extensión donde tiene lugar la composición.

Esta es la primera imagen que analizaré. Es un espacio compositivo ilimitado, pues usa diferentes texturas y líneas de fuerza visual (los círculos), además el espacio se entiende que se extiende infinitamente, es decir, que no está para nada limitado dentro de los bordes de la fotografía, como en otros casos. Esto podemos verlo claramente si cambiamos el formato de la imagen, tanto si lo ponemos en horizontal o en vertical nos insinúa lo mismo y se aprecia igual.
Es una composición abierta porque se puede entender que seguirá habiendo más figuras fuera de los límites de la imagen, es decir, que no todo queda dentro de los bordes.
Por último se podría considerar un espacio negativo, porque el fondo es más fuerte que los elementos de la foto, que en este caso son blancos y resaltan en él, es decir, en el fondo es donde se deben buscar las figuras.

Esta imagen, al contrario que la anterior, es un espacio cerrado, es decir que lo único relevante de la imagen está dentro de ella, sin dejar ver cualquier otra figura que se pueda entender que sigue más allá de los bordes. En este autor es quizá lo más habitual hacer imágenes con un espacio compositivo cerrado, puesto que como ya hemos visto durante el estudio de toda su trayectoria, pretende eliminar toda distracción posible para que únicamente el espectador se fije en lo que él quiere.
También decir que es una composición cerrada, es decir que la obra encierra todos los elementos que el autor pretende.
Por último podemos decir que es un espacio positivo, puesto que el fondo es blanco, un color suave que hace que no destaque, sino que nos lleva a fijarnos en la figura que el autor representa.

Esta es la última imagen que analizaré. Tiene un espacio compositivo abierto, es decir, el campo de acción se extiende más allá de lo que la imagen muestra, puesto que entendemos que las teclas del piano siguen gracias a la perspectiva desde la que está realizada la fotografía y gracias también a nuestros previos conocimientos, que nos dejan comprender que un piano es de mayor tamaño y que la obra solo muestra una parte de él.
La composición es abierta, porque nos deja entender que hay más allá, lo explicado anteriormente. Aunque es cierto que Madoz pretende representar un único objeto, que es el más resaltado de la imagen.
Por último decir que es una imagen con un espacio positivo, puesto que el fondo es blanco (se ve en la parte inferior de la imagen) y resalta el negro del piano y las teclas sobre él.